![]() |
| Foto de Ligia Namuche (mi hermana) |
Nada más tierno que las sandalias de un niño puestas una
junto a la otra,
que la audacia aterrada de sus primeros pasos,
que la primera ausencia en su hilera de dientes,
que sus palabras nunca mal dichas sino malinterpretadas,
que su racional ateísmo,
que su cabeza grande,
que el recorrido escarpado y colorido de sus primeras letras,
que sus absurdos sueños ocultos bajo sus ojos cerrados,
que sus perfectas desafinaciones al cantar en lenguas
extrañas,
que el sonido descarrilado de sus carcajadas,
que sus motivos esenciales de reír,
que su concentración profesional frente a un juguete nuevo,
que la sencillez de sus preguntas insólitas,
que su ansiedad por crecer sin dejar de ser niño,
que su existencia pertinaz y combativa dentro de la cárcel
de mi propia adultez.
Para Helena, Jakob, Eduardo y César Eduardo

No hay comentarios:
Publicar un comentario